martes, 27 de agosto de 2013

¡A momentos drásticos se responde con estrategias drásticas de amor y pasión por la justicia y la paz de tod@s!


Escucho desde Nueva York muchas personas quejándose de cómo está la isla, de cuán decaída está la sociedad puertorriqueña, de tanta violencia, etc. Leo comentarios tan irrevantes y tan simplistas a lo que la gente publica en sus páginas de facebook con gran pena, sin embargo todo se lo achacan a algo externo, algo que otr@ dejó de hacer o que otr@ hizo.

No sólo Puerto Rico necesita un cambio positivo, sino el mundo entero.  Comentarios trillados de que PR es la "isla del cordero" o de que somos una isla especial ante los ojos de Dios no aporta nada a un cambio positivo. Hay que dejar la cantaleta y actuar. Organizar a la comunidad para educarse y hablar de lo que hay que hablar es importante. El problema está en que hay temas importantes de los cuales la gente se reúsa a estudiar y aprender como lo son la violencia doméstica y cómo podemos evitarla; la violencia en general y cómo podemos erradicarla comenzando por lo que patrocinamos en la televisión, en juegos de video, películas y deportes; la homofobia, y muchos otros  males que campean por su respeto en mi querida borikén.

Lamento contradecir a quienes le achacan el problema a que ya no se está orando. Me consta que hay gente orando, y sé que Dios es tan misericordioso que aún con sólo un/a just@ orando, Él tendría misericordia. Pero la cosa va más allá. Para ver un cambio positivo hay que moverse en dirección positiva. Calle 13 tiene una canción que dice: "si quieres cambios verdaderos, pues camina distinto."  Ahí es donde está el problema.

Queremos ver cambios positivos, pero que otr@ los haga. Estamos tan preocupad@s por el qué dirán que no podemos hacer actos de justicia. Es tan ridículo y vergonsozo ver que la iglesia no esté haciendo más justicia social.  Puerto Rico necesita menos coritos y panderetas y más programas de acción social. Menos campañas, y más presencia. Menos reuniones en los templos con las mismas personas y más actividades comunitarias en los espacios de las iglesias como lo sería prestar el santuario para reuniones de Alcohólicos Anónimos, clases de yoga, clases de zumba o aeróbicos, clases de tejer, meditación, noche de kareoke abierto a la comunidad, noche de juegos, entre muchas otras actividades. ¡Eso sería genial!

¡A momentos drásticos se responde con estrategias drásticas de amor y pasión por la justicia y la paz de tod@s!

Yo apoyo a mi hijo gay


Please join us for our bilingual PFLAG (Parents and Friends of Lesbians and Gays) meeting in the city of Bell 

Español: Por favor acompáñenos para la junta de PFLAG (Padres, Familiares y Amigos de Lesbianas y Gays) en la ciudad de BELL

¡CAMBIO DE UBICACIÓN!
Llame al 1.888.735.2488 x2 Para informarse del lugar de encuentro este mes.

Las reuniones siempre son el cuarto martes del mes a las 7:00 p.m.

Bell@pflagSoCalEspanol.org

English: PFLAG meeting in the city of Bell is a Bilingual Group
Call 1.888.735.2488 x2 to find out meeting location for this months meeting location.

Meetings are always on the 4th Tuesday of the month.

martes, 21 de mayo de 2013

Primera epístola de Setarcos de Mileto a los pequeñitos de la iglesia de la isla de Encatia.



SALUTACIÓN INICIAL.
Amados
Sea la Paz y el amor de nuestro Señor con todos.
Os escribo para que sepáis que os guardo sin cesar en mis oraciones.
TODOS SOMOS UNO.
Hermanitos, sepámonos que todos somos iguales, todos somos uno. Todos somos, negros, somos negras, todos somos blancos, todas somos blancas, todos somos homosexuales, todos somos lesbianas, todos somos transexuales, todos somos heterosexuales, todos somos travestis, todos somos libres, todos somos esclavos, todos somos cimarrones, todos somos emigrantes, todos somos locales, todos somos prisioneros,todos somos libres, todos somos mayoría, todos somos minoría. Por nuestras venas corre la misma sangre de  todos, la misma sangre de todas. Pero sabed que sobre todo somos cristianos, a secas. Ni católicos, ni protestantes, u ortodoxos. Somos esos pequeñitos de los que habló Jesús, nuestro Señor. De esos, que antes de cualquiera intente hacernos tropezar, le sería mejor colgarse al cuello una piedra de molino de asno, y se hunda en lo profundo del mar.
ESTAD ATENTOS Y ORAD.
Quiero que sepáis que se han propagado unos, con una extraña doctrina de separación, discrimen, condenación y desunión, bajo el nombre de nuestro Señor. Ya no sólo aman al dinero sino que odian a los más indefensos. Os ruego que os cuidéis de ellos y su doctrina, estad atentos y orad. Tienen puesta sus armas contra los hermanitos de la comunidad LGBT. Los vitupera, los pisotean, tiene palabras que rozan el odio, el rechazo y, la separación. Cometen demagogia al compararlos con las desviadas actuaciones contra los más pequeñitos. Olvidan y obvian a algunos que militaban entre ellos que sí han cometido tales acciones. Quienes "predican”, esta apostasía lo niegan, aducen que odian al pecado, pero aman a los pecadores. Sin embargo, profesan palabras encubiertas en una perversa nomenclatura de la Palabra. Se piensan con la autoridad moral de acusarlos y juzgarlos. Sabed bien, que no la tienen. Recordad que sólo hay un acusador, sea reprendido en el nombre del Señor. (No quisiera proseguir sin antes recordaros que perverso, en su etimología, viene a querer decir fuera de la vereda,  fuera de la senda.) Ellos se empeñan en que predican la Palabra para orientar y atraer al camino a nuestros hermanos LGBT. Pequeñitos, recordad que a quienes único Jesús señaló en su primera visita aquí en la Tierra, fue a los mercadores del templo y a los religiosos. A éstos últimos les llamó tumbas blanqueadas. Son como aquellos, los que conocéis como fariseos, que sobreactuaban, lloran y rasgan sus vestiduras para que, dizque, se apreciara su santidad.
Os repito hermanitos, tened cuidado con sus extrañas doctrinas. No olvidéis lo que dijo Pedro, Apóstol verdadero del Señor: "si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema." El evangelio del amor de Dios a todos, a todas.
EL AMOR QUE VENCE TODO
Oro, y sé, que muchos de nosotros ya nos encontramos orando para que ellos, que están lejos de andar en la senda antigua, o beber de la fuente de agua viva, puedan volverse a Cristo. Así podrán promover el Reino de Dios y su Justicia. Ese Reino de los pobres de espíritus, de los que lloran, de los que tienen hambre y sed de justicia, de los misericordiosos, de los de limpio corazón que no odian sino que aman, de los pacificadores, de los que padecen persecución por causa de la justicia, de los que luchan por los derechos humanos y civiles; de los que buscan la unidad y no la separación, la igualdad y no la diferencia.
Quisiera insistiros, pues es el motivo de mi misiva, que oréis para que aquellos puedan volverse a Dios, dejando así ese evangelio perverso. Ellos promueven y hacen un llamado a conquistar  el mundo, pero, ¿cuándo nos envió el Señor a conquistar el mundo? Jesús no nos mandó a apoderarnos de los países o de las nacionales. (Esa fue, dicho sea de paso, una de las grandes confusiones de los primeros discípulos y verdaderos Apóstoles del Señor.) Jesús nos mandó a conquistar almas o, como a Pedro, a ser pescadores de hombres. Los que promovemos la igualdad no queremos apoderarnos del mundo como aquellos aseguran. Lo que queremos es que se reconozcan los derechos a todos por igual. Queremos dar testimonió del amor de Dios que vive en nosotros. El Señor dijo: "tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me disteis alojamiento; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme". Aunque presumiblemente no lo dijo, no es descabellado pensar que Jesús hubiese dicho: " violaron mis derechos y vosotros luchasteis por ellos.” Podemos estar tranquilo, (como nos enseñó), ya que por cuanto esto hicimos a unos de estos hermanos, a Él lo hicimos. Lo que buscamos es la igualdad y la unidad para todos y todas. Practiquemos el amor, la misericordia, la indignación ante el abuso a quienes son los abusados. Oremos para que aquellos dejen de ser como el joven rico, que se fue triste, porque tenía muchas posesiones y prefirió tesoro en la tierra y no en el cielo. Eso sí, al menos, amó a su prójimo como a él mismo. Deseamos con todo el corazón y amor en El Señor, para que estos, también, pequeñitos, regresen a la senda. No les guardéis rencor, más bien esperadlos con los brazos abiertos. Oremos para que sean abiertos sus ojos, su alma, su mente; para que salga el miedo y la confusión de sus corazones y sea remplazado por amor. Porque el amor vence todo.
AMEMOS AL PRÓJIMO Y OREMOS POR ÉL.
Permanezcamos en los dones, sabiendo que de todos el Amor es el mayor y, el odio, el peor de todos los males. No olvidéis que en dos se resume el todo de lo que nos pide el Señor: amad a Dios sobre todas las cosas y al prójimo, a la prójima como a nosotros mismo. Recordad que no se puede amar a Dios, el cual no vemos, si no amamos a nuestro prójimo a quien sí vemos. Amemos al prójimo aunque no compartamos sus ideas, amemos al prójimo aunque no entendamos. Amemos al prójimo aunque nos odie. Amemos al prójimo procurando que sea tratado igual forma que todos y todas. Amemos al prójimo aunque nos ataque. Amemos al prójimo aunque esté en contra nuestra. Oremos por los intolerantes para que el amor de Dios se derrame en ellos.
NO OLVIDEÍS A LOS LÍDERES.
Por último, incluid en vuestras oraciones a quienes os dirigen. Orad para que puedan superar toda presión de la arcaica tradición cultural que encadena la justicia y la igualdad, restringiéndola a un solo grupo. Oremos porque en sus manos está el reconocer la igualdad. Oremos para que entiendan el imperativo moral de la igualdad. Todos con los mismos deberes y derechos. Si los hermanos excluidos tienen nuestros mismos deberes, ¿acaso no merecen los mismos derechos? Oremos para que todos seamos iguales. Oremos para que quienes os dirigen puedan reprender todo espíritu de discrimen y logren establecer la igualdad y el amor que mora en los corazones de los que verdaderamente aman al Señor. Orad para que puedan resistir el ataque de los hijos del odio.   
SALUTACIONES FINALES
Los hermanos de acá os envían muchos saludos junto a los míos propios. Anclaros en el amor, y orad por la unidad e igualdad de todas y todos. La gracia del Señor sea con todas y con todos.
Os amo en Jesús. Sea su paz y justicia e igualdad con vosotros.