lunes, 28 de julio de 2014

La iglesia sodomita

-Rev. J. Manny Santiago Rodríguez

En tiempos recientes no se usa mucho, pero en tiempos pasados era la norma. Aunque aún queda en la jerga legal el término “sodomía”, la verdad es que a la comunidad gay masculina no se le llama “sodomita” muy de seguido. Es de esperarse que ya no se le llame al hombre gay “sodomita”, puesto que la historia de Sodoma y Gomorra nada tiene que ver con la orientación sexual. Pero vamos, que me estoy adelantando a la discusión. La verdad es que la Iglesia – y hablo de la Iglesia con mayúscula, o sea, la comunidad religiosa sin importar su denominación – denuncia la orientación sexual no heterosexual mientras como pecaminosa, sin darse cuenta que al hacerlo, se convierte, precisamente, en una Iglesia sodomita.
No quiero aburrir a mis lectoras y lectores con largas ponencias teológicas ni con apologías. Solo quiero señalar algunas cosas que, en su ceguera conservadora y fundamentalista, muchas personas ni se han dado cuenta. Lo gracioso es que son las mismas personas que gritan a los cuatro vientos que la Biblia es la palabra inerrante de Dios, que debem701070402_origos tomarla a la letra y que es necesario el creer cada palabra allí citada como inspirada sin error por el Espíritu Santo para alcanzar la vida eterna quienes no le han puesto atención a las historias de la Biblia ni a sus interpretaciones… ¡según aparecen en la Biblia misma! Así que aquí les va un poquito de iluminación, para ver si en algún momento se les prende el bombillo y deciden estudiar la Biblia de verdad.
Pues comencemos por el principio: la historia bíblica de Sodoma y Gomorra. La misma la encontramos en el libro de Génesis 18.16-19.38. En resumen, esto es lo que ocurre: Dios visita a Abraham y le indica que ha visto la maldad de las ciudades de Sodoma y Gomorra. Lot, el sobrino de Abraham, vive en Sodoma con su esposa y dos hijas. Abraham, preocupado por el bienestar de su sobrino y su familia, decide interceder por Lot. Dios promete a Abraham que si encuentra el mínimo de personas sin pecado en Sodoma y Gomorra, no destruirá las ciudades.
Cuando Dios miró de nuevo a las ciudades de Sodoma y Gomorra, la maldad era tal, que decidió destruirlas de todas maneras. Así que envió mensajeros a Lot y su familia para que abandonaran la ciudad y se salvaran. En el momento en que los visitantes llegan a la casa de Lot, el rumor pasa a oídos de la gente de Sodoma y Gomorra – o sea, los sodomitas y gomorritas – éstos salieron para intimidar a los visitantes.
Hay varias cosas importantes en la historia de Sodoma y Gomorra que los supuestos literalistas bíblicos prefieren no leer. También hay elementos en la historia que no pueden leerse fuera del contexto de las leyes levíticas bíblicas, algo que los literalistas – quienes dicen que hay que tomar TODA la Biblia de manera literal, que hay que prestarle atención a cada letra, cada palabra, cada oración – no hacen o no quieren hacer. Así que quisiera presentar mis argumentos para demostrar, de una vez y por todas, que los sodomitas (y gomorritas) de la modernidad son, en específico, quienes más condenan a las comunidades gay, lesbiana, bisexual y transgénero.
¿Por qué hago esto? Sencillo. Primero, porque es algo de lo que casi no se ha escrito en español. Existen miles de ensayos, libros y recursos en inglés sobre este tema, pero muy poco existe en español. Segundo, lo poco que existe en español, en su mayoría, son traducciones de los trabajos en inglés (u otras lenguas) por lo que no está escrito desde la realidad del pueblo hispanohablante. Tercero, porque es un tema que me toca personalmente como persona que profesa la fe cristiana, dentro de su forma protestante y de la tradición bautista. Además, finalmente, como hombre gay y miembro del clero, es importante para mí que temas como este se desarrollen puesto que, como dice la Biblia “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” (Oseas 4.6a) O, como nos recuerda de nuevo Dios en el libro de Isaías 5.13, “Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.” Así que, con gusto comparto algo de conocimiento sobre la Biblia con quienes dicen haberla leído y seguir sus estatutos pero que dejan ver su ignorancia acerca del texto sagrado.
Ahora démosle una lectura seria al texto de la historia de Sodoma y Gomorra y lo que la misma Biblia dice sobre ella.
Aunque no pretendo dar una lectura completa, hermenéutica o apologética – o sea, esto no es un ensayo teológico, sino un corto ensayo expositivo – quiero hacer referencias a algunos puntos que los literalistas prefieren obviar cuando leen la historia de Sodoma y Gomorra.
Primero, tenemos que tener en cuenta las costumbres semíticas con respecto a la hospitalidad. Viviendo en lugares desiertos, donde la vida de cualquier persona corre peligro ya sea por la falta de agua, por el calor o por los animales y plantas venenosas del desierto, el mostrar hospitalidad es sumamente importante en la cultura semítica. La Biblia contiene leyes bien específicas acerca de cómo tratar a los extranjeros y las extranjeras que viven entre el pueblo hebreo. Una mirada rápida al Pentateuco nos ofrece una clara evidencia de la forma en que Dios le pide al pueblo que trate a personas extranjeras que vivan o visiten entre el pueblo de Israel. Y, como a los literalistas les gusta mucho el arrojar versículos bíblicos a diestra y siniestra, aquí les tengo algunos con respecto a las leyes de hospitalidad: Éxodo 12.49; 22.21; 23.9; Levítico 19.10, 33-34; 23.22; 24.22; 25.6, 23, 35, 47; Números 9.14; 15.14-16, 26, 29; Deuteronomio 1.16; 10.18-19; 14.29; 16.11, 14; 23.7; 24.14, 17, 19-21, 26.11-13; 27.19. Aunque estas leyes fueron codificadas mucho después de los sucesos de Sodoma y Gomorra, nos ofrecen una visión de lo importante que era – y es – para Dios el proteger a quienes son extranjeros en tierras extrañas.
Cuando los visitantes llegaron a casa de la familia de Lot, el pueblo de Sodoma salió de manera violenta a recibir a los extranjeros. Ciertamente, el pueblo de Sodoma (y de Gomorra) no era parte de quienes llegaría a ser el pueblo de Israel, pero entre ellos vivía Lot y su familia, que, por acción del pacto de Dios con Abraham y Sarah, eran parte del pueblo que Dios escogió para revelarse a sí mismo.
Segundo – y aquí lo más importante de la historia – es que las referencias bíblicas con respecto al pecado de Sodoma y Gomorra es contundente. ¡Nada que ver con homosexualidad! Sí, hay pecado de inmoralidad sexual, pero no es el que los literalistas quieren imponer al texto. ¡El pecado de inmoralidad sexual lo comete Lot! ¿Cómo? Pues así mismo como lee. El pecado de inmoralidad sexual lo comete Lot al ofrecer sus propias hijas a la multitud para que las violen. ¿No han leído esto los literalistas en la historia? Pues le cito, según Génesis 19.6-8: “Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, y dijo: ‘Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.’” En ningún momento se nos dice cuál era la intención de la multitud con respecto a los ángeles que vinieron a visitar a Lot. La verdad es que no sabemos si la intención era de violarles, de pegarles o de maltratarles; pero de todas maneras, podemos inferir que la intención no era tratarles bien, sino humillarles. Entonces Lot, en se desesperación de que sus huéspedes no sean maltratados, ¡ofrece a sus propias hijas para que sean maltratadas! ¿Cuántos literalistas hablan acerca de estas acciones de Lot? Ninguno. O por lo menos, no he escuchado a ningún literalista condenar a Lot.
Ahora, veamos lo que la misma Biblia nos dice que es el pecado de Sodoma y de su hermana Gomorra… (Si quieren, aquí pueden escuchar los tambores… porque es una de esas revelaciones que, como dicen en mi país, “se cae de la mata”, pero que nadie lee.) Según Ezequiel 16.49-50, Dios mismo nos dice que esta fue la maldad de Sodoma: “He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi las quité.” Les cito los pecados: soberbia, saciedad de pan, abundancia de ociosidad, no fortalecer la mano del afligido y el menesteroso abominación. (Y aquí, recordemos que “abominación”, según la Biblia, puede ser cualquier cosa desde no limpiarse correctamente, según Levítico 7.21 hasta adorar ídolos según Deuteronomio 7.25).
Es interesante que en una de las instancias en que Jesús utiliza el ejemplo de Sodoma y Gomorra según lo leemos en Marcos 6.7-13, es en el contexto de que sus seguidores no sean recibidos de buena manera en tierras extranjeras. O sea, ¡que el mismo Jesús sabía que el pecado de Sodoma y Gomorra fue la inhospitalidad!
Como dije al principio, este no es un ensayo teológico hermenéutico o apologético, solamente un ensayo expositivo para dejarle saber a los literalistas lo alejados que están sobre la lectura del texto. Así que, entendiendo que podríamos escribir muchos otros ensayos sobre el tema, me adelanto a compartir algunas conclusiones con mis lectoras y lectores.
Entre las conclusiones a las que he llegado al prestarle atención al texto están las siguientes:
  1. La iglesia cristiana contemporánea, en especial la mayoría de las comunidades evangélicas y fundamentalistas, son el vivo ejemplo de sodomía. En ellas no se permiten personas ajenas a su grey (extranjeros y extranjeras). Las mismas no comparten la mesa con quien viene en busca de pan y vino (muchas mantienen la mesa de comunión cerrada, vetada a quienes no sean parte de las congregaciones o denominaciones particulares). Muchas de estas comunidades son soberbias, predicando que ellas, y solo ellas, tienen la verdad inalienable de Dios. Además, practican la abominación de idolatría, al poner a la Biblia – una creación humana – por encima de Dios, de la revelación de Dios en Jesucristo y de la dirección del Espíritu Santo, quien es responsable de “guiarnos a toda verdad” según nos dice Jesús en Juan 16.13.
  2. La iglesia cristiana contemporánea – otra vez, en especial las comunidades evangélicas y fundamentalistas – no son literalistas. Sus líderes y miembros NO toman la Biblia de manera literal. Por el contrario, estas comunidades leen sus propios prejuicios en cada historia bíblica, sin prestar atención a la dirección del Espíritu Santo ni de la historia del pueblo que nos dio las Sagradas Escrituras. De hecho, no hay tal cosa como “interpretación literal” de ningún texto. Toda persona que lee, lo hace desde una realidad histórica, social, religiosa, económica, familiar, geográfica y tantas circunstancias que nos hacen seres humanos.
  3. La iglesia cristiana contemporánea es hipócrita, pues utiliza sus propias bíblicas para imponer sus creencias sobre otras personas, en vez de permitir que sea Dios, a través del Espíritu Santo, quien dirija a los individuos a una lectura bíblica que nos acerque a Dios.
  4. Finalmente, la iglesia cristiana contemporánea, en especial las comunidades evangélicas y fundamentalistas, al tratar de imponer sus propias lecturas al texto bíblico, no dejar que el Espíritu sea quien les dirija y querer añadir y quitar cosas del texto de manera indiscriminada, están cometiendo el pecado que tanto aborrecen: quitar y añadir a la Biblia. Como nos dicen las Sagradas Escrituras, en Deuteronomio 12.32: “Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.” Y luego nos repite en Apocalipsis 22.19: “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” Así que, ¿qué esperan estas comunidades para arrepentirse, para mirar de nuevo a Dios y pedir perdón por sus pecados de sodomía e idolatría y reconciliarse con el Creador? Les insto a reconsiderar sus caminos sodomitas pecaminosos y abrir las puertas de sus iglesias y de sus corazones a recibir a toda la creación de Dios (Romanos 8.22-23), y de esta manera cumplir el sueño de Dios de crear un cielo nuevo y una tierra nueva donde “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.” (Apocalipsis 21.2)

martes, 17 de junio de 2014

Anuncio mi servicio de instalación como pastora de la United Church of Christ Congregational


Este próximo sábado será mi instalación pastoral en la United Church of Christ Congregational. Esta iglesia está sirviendo a Dios en esta comunidad de Plainfield desde el 1876. Sí, son 138 años de existencia y como a mí me gusta romper barreras pues es con mucha alegría, gratitud a Dios y profunda satisfacción que me convierto en la 1ra mujer pastora de esta congregación, 1ra persona latina que pastorea esta congregación, y 1ra mujer abiertamente gay que pastorea esta congregación. 
Sí, hasta aquí me ha traído Dios, a Él sea la gloria por siempre. 
Es mi oración que con todo lo que soy, tal y como soy, con mis pasiones y mis inconsistencias humanas yo pueda ser un instrumento fiel a Dios, instrumento de paz y justicia, amor y compasión para mi congregación y para esta comunidad de Plainfield. Así me ayude Dios.

martes, 10 de junio de 2014

Sodoma y Gomorra, otra mirada.



Antes de empezar la redacción de estos párrafos debo decir que me estoy limitando al análisis exclusivo del caso de las ciudades de Sodoma y Gomorra. Esto quiere decir que procuraré determinar las razones bíblicas y teológicas que llevaron a la destrucción de ambas poblaciones. En este comentario no intento establecer la pecaminosidad o no de prácticas consideradas por muchas personas como desviaciones de su sexualidad. También debo anticipar que deberé limitarme al análisis de los versículos más importantes y determinantes del relato.
Las ciudades de Sodoma y Gomorra son muy conocidas, quizás sean de las más famosas de toda la Biblia. Nos llegan sus noticias desde el Antiguo Testamento. Hoy en día son sinónimo de ciudades pecadoras, sobre todo, y según el pensamiento generalizado, de pecados de índole sexual. La pregunta que procuramos responder en este texto es: ¿Cuál fue el verdadero pecado por el que fueron destruidas estas dos ciudades?
Encontramos el relato en el capítulo 19 del Génesis. Sin embargo se menciona repetidas veces a los largo de la Escritura.
El primer versículo clave se encuentra en Génesis 19:5
“Llamaron a Lot y le dijeron:
—¿Dónde están los hombres que vinieron a pasar la noche en tu casa? ¡Échalos afuera! ¡Queremos acostarnos con ellos!”
Tenemos aquí un texto que ha sido traducido e interpretado, a partir de la Edad Media, con un matiz muy específico. Sin embargo, un estudio más profundo del hebreo en el que fue escrito nos puede ayudar a comprender mejor lo que sucedía. El verbo hebreo  yadá, traducido como “acostarnos” en el versículo, se traduce más frecuentemente como “conocer”.
Este verbo aparece seis veces. En Génesis 18:19 Dios dice de Abraham “lo he conocido”, aludiendo, sin duda alguna, a la alianza solemne establecida en Génesis 17: 2.  En Génesis 18:21 Dios quiere bajar hasta Sodoma para “conocer” los hechos, es decir, “reconocer” o “investigar”.  En el texto que nos ocupa, Génesis 19:5 los habitantes de Sodoma exigen “conocer” a los mensajeros divinos para “reconocer”, es decir: interrogarlos. En Génesis 19:8 las hijas de Lot no han “conocido marido”, o sea, no están casadas pero sí están prometidas (19:14). Por último, en 19:33 y 19:35, cuando las jóvenes se acuestan (Heb. shákhab) incestuosamente con su padre, él no “conoce” lo que pasa.
En el primer caso la palabra es utilizada como forma de conocimiento formal de un tratado o pacto. En el segundo caso, la misma palabra se utiliza para denotar conocimiento intelectual, analítico. En el tercer caso, se repite la noción de interrogar al extranjero para investigarlo inquisitivamente, casi seguro con violencia. En el cuarto caso se habla de las hijas de Lot como vírgenes, y en los dos últimos casos se utiliza otra palabra para describir el acto sexual y se vuelve a utilizar yadá para demostrar la inocencia de Lot, ya que él no tenía conocimiento de lo que sucedía.  (Para un estudio más completo de la palabra véase: http://concordances.org/hebrew/3045.htm).
Debemos reconocer que la Biblia Hebraica, para hablar específicamente de la vida sexual,  recurre con más frecuencia a dos verbos: “llegar” (boo) y “acostarse” (shákhab). Donde “llegarse” a alguien normalmente equivale a “tener relaciones sexuales”. Por ejemplo, Jacob solicita a su tío Labán permiso para llegarse a Raquel (Génesis 29:21). En cuanto a shákhab, la esposa de Potifar pide repetidamente a José que se acueste con ella (Génesis 39:7-12).
Teniendo en cuenta el análisis anterior podemos entender los versículos siguientes (Génesis 19:6) como el afán de Lot por evitar un interrogatorio violento, injusto y vejatorio. Como respuesta, Lot es amenazado con recibir un castigo peor (Génesis 19:9).  La palabra que aparece traducida por “perversidad” en el versículo 8 no describe el tipo de pecado que se iba a realizar, podría traducirse también por “maldad”. (Para una profundización de la palabra hebrea http://concordances.org/hebrew/7489a.htm). Es importante saber que las leyes a las que obedecía Lot permitía el comercio de hijas. Las podía regalar o vender (Éxodo 21:7-9). En todo caso, no debemos conjeturar más allá de lo que el texto nos permite, ni tampoco debemos pensar que el episodio de un pecado no realizado (el texto dice que nunca llega a efectuarse), puede ser determinante para el destino de las dos ciudades.
Como anoté más arriba las famosas ciudades de Sodoma y Gomorra vuelven a aparecer en otros textos de la Biblia. Es el caso de los profetas Isaías, Jeremías, Ezequiel, Amós y Sofonías, también se menciona en el libro de Lamentaciones.
En el libro de Isaías se mencionan en 1:9; 1:10; 3:9 y 13:19, pero no se hace alusión a ningún tipo de pecado sexual. Se admite que en esas ciudades sucedía algo atroz, inaceptable, pero no se aclara qué era lo que sucedía. En este punto, aún no podemos determinar cuál fue el pecado que las llevo a la destrucción.
En Jeremías las encontramos en 23:14; 49:18 y 50:40 pero tampoco podemos apuntar indicios de un pecado únicamente de índole sexual. Me llama la atención el texto de Jeremías 23:14
“Y entre los profetas de Jerusalén he observado cosas terribles: cometen adulterio, y viven en la mentira; fortalecen las manos de los malhechores, ninguno se convierte de su maldad. Todos ellos son para mí como Sodoma; los habitantes de Jerusalén son como Gomorra.” 
En él se compara a los profetas de Jerusalén con aquellos habitantes pecadores de Sodoma y Gomorra. Pero aunque se mencionan varios pecados (adulterio, mentira, apoyan a los malhechores), no podemos determinar aún cuál es el pecado que destruye a Sodoma y Gomorra. Lo que sí nos permite este texto de Jeremías es comparar ese pecado (aún no mencionado) con el del adulterio y el de la mentira. Una cosa es segura: el pecado de Sodoma y Gomorra era valorado por Dios exactamente igual que el adulterio y que la mentira.
En el libro de Lamentaciones se mencionan una única vez en 4:6 y, contra todo pronóstico, se menciona que “Más grande que los pecados de Sodoma es la iniquidad de Jerusalén…” Es decir, que en Jerusalén se pecaba aún más que en Sodoma y Gomorra. Y ésta última también fue destruida en el año 587 a.C. por el ejército de Nabucodonosor II.
En Ezequiel se mencionan 5 veces: 16:46; 16:48; 16:49; 16:53; 16:56. En este libro podemos encontrar la descripción más importante acerca del pecado de Sodoma y Gomorra, que podemos leer en 16:49-50
“Tu hermana Sodoma y sus aldeas pecaron de soberbia, gula, apatía, e indiferencia hacia el pobre y el indigente. Se creían superiores a otras, y en mi presencia se entregaron a prácticas repugnantes. Por eso, tal como lo has visto, las he destruido.”
Este texto es revelador. El pecado por el que fueron destruidas va mucho más allá de la perversidad sexual (que de seguro había, igual que en todas las ciudades). Sus pecados, enlistados claramente fueron: Soberbia, gula, apatía, indiferencia hacia el pobre y el indigente y el orgullo (se creían superiores a otras). Todo lo anterior genera una cultura de “practicas repugnantes”, rechazadas por Dios. Por eso fueron destruidas esas ciudades. En todos los textos mencionados hasta ahora, los nombres de Sodoma y Gomorra sirven como ejemplo de una realidad social donde los pobres sufren injusticia, corrupción, opresión y violencia. No es de extrañar que a los extranjeros los quisieran tratar con injusticia y con violencia.
Ya en el Nuevo Testamento podemos encontrarlas mencionadas múltiples veces. (Mt. 10:15;Mt. 11:23; Mt. 11:24; Lc. 10:12; Lc. 17:29; Rom. 9:29; 2 Ped. 2:6; Jud. 1:7; Ap. 11:8).
En los Evangelios, toda vez que se mencionan se utilizan como punto de comparación con el día del juicio final. Poniendo la suerte de las ciudades como mejor que la suerte de los que serán castigados el día del juicio final.
En Romanos y en 2 de Pedro, se mencionan como recordatorio para todos los impíos. Una generalización para todo pecador.
En Judas encontramos un texto llamativo en el que se mencionan pecados sexuales en Sodoma y Gomorra. El texto aparece justo después de mencionar el pecado de los “ángeles” que, evidentemente, no tuvo nada que ver con el homosexualismo. Además, el texto equipara los actos de Sodoma y Gomorra con los de los ángeles desobedientes. La palabra griega utilizada es ekporneusasai (de porneia) que debe traducirse, por norma, como adulterio. (Para una profundización del término véase: http://concordances.org/greek/1608.htm). Unida a esta palabra podemos encontrar una enigmática frase griega que unos pocos han traducido como “actos contra la naturaleza”. Sin embargo la gran mayoría de las versiones de la Biblia (tanto en castellano como en inglés) no lo hace así. Literalmente el griego se lee: “Ir tras otra carne” (Podemos ver una comparación de traducciones aquí: http://bibliaparalela.com/jude/1-7.htm). Esta frase no describe el tipo de pecado, aunque puede inducir a la noción de “adulterio” o “fornicación”.
Finalmente Apocalipsis las menciona una única vez, donde se habla de la última destrucción de Jerusalén.
Habiendo analizado todos los textos bíblicos acerca de las ciudades Sodoma y Gomorra, debemos desmentir el mito generalizado de que fueron destruidas por un pecado de índole sexual y mucho menos que tenga que ver con la homosexualidad. Antes bien, su pecado se enmarca dentro de la injusticia, opresión, orgullo, soberbia, gula, apatía…

viernes, 16 de mayo de 2014

Denuncio la homofobia y me sano del dolor

Hoy me topé con la foto de un pastor de PR que en mi corazón siento que me hizo mucho daño. Este tipo tuvo el atrevimiento de decirle a un compañero pastor que se casara conmigo para que me "enderezara." Bloqueó cualquier posibilidad de llamada pastoral en iglesias discípulos de cristo, informándoles mi orientación sexual, SIN MI AUTORIZACION. Considerando todo el daño que me ha hecho, yo NUNCA lo confronté, ni lo denuncié. Siempre me sentí débil, menos, pequeña, sin "padrinos" ni defensores, por ser gay. Después de tantos años, me doy cuenta de que todavía duele... Lo que más me da rabia es que se presente como el más articulado, intelectual, académico, citando "la teología cristiana al servicio de la pastoral." El cree que yo nunca me enteré de lo sucio que fue... Yo pienso cuánto daño le habrán causado a mucha más gente pastores como él, llenos de homofobia y odio. 

YA BASTA DE SILENCIO, YA BASTA DE AGUANTAR DISCRIMINACION Y ODIO EN LA IGLESIA. Esta lucha de derechos humanos va pa'lante. Después que ya no sea "issue" no vengan a ser los más pastorales, cosechando para dar cara y "apoyar." 

Hoy mi oración es: "Dios, tú eres la fuente sanadora. Sana mi corazón y revélale tu amor infinito a Pablito." Amén.

Igualdad de derechos humanos en Puerto Rico

En esta lucha, me gustaría estar... Ya es hora de que pastores y pastoras en PR dejen el miedo a quemarse y den cara por lo que es una lucha de derechos humanos. Mi abrazo solidario a quienes organizaron esta demostración.